Me limitaba a verla por CNN, o por lo poco que podía acceder a ella a través de la Red. No pude ver in situ la magnitud y la fuerza de esos jóvenes que reclaman lo que consideran justo.
Lo miraba desde afuera, siempre pensando en que las realidades en otros países puede ser muy distinta, particularmente en el que yo estaba, un país en que las diferencias sociales pude palparlas y vivirlas a diario, en que eran evidentes.
Hoy los pude ver, protestando, sentí la fuerza con que protestan por sus derechos. Y me sorprendió.
No me gustó lo que vi.
Es que no me gusta la violencia, y si es un recurso que se dice válido para ser escuchados, no lo creo.
Nunca me gustará la violencia.










hay una tendencia muy cierta en nuestro país que comentaba con mi amigo Arturo, anoche.
Dicha tendencia se basa en tratar de ser escuchados en base a la violencia y las marchas que terminan en desmanes. Lo hemos visto con Codelco, los estudiantes, las salmoneras, los choferes del transatiago, los estudiantes de Valparaíso, las tomas en ls Universdades, y cualquier otro referente.
Pero por otro lado, creo que, si bien no es para nada justificable, existe, y por algo.
Será la poca capacidad de las autoridades de generar instancias de comunicación con la ciudadanía, legislando e implementando medidas sin preguntar a quienes serán sus directos beneficiarios? Ese ya es el primer problema.
El segundo radica en los mismos grupos que realizan protestas. Por ejemplo, en el caso de las marchas estudiantiles, el groso de los participantes tiene poca o nula idea de lo que hace allí, y un gran número sólo está motivado por ideas revolucionarias, y al llamado de hacer destrozos.
Lo mismo pasa, por ejemplo, con las tomas en las universidades. Todos desconocen el tema, pero sólo un puñado sabe lo que pasa, y no informan al resto.
Yo creo que se seguimos así, tanto de parte de nuestros "representantes" como de los movimientos ciudadanos, no sé dónde iremos a parar.
Saludos